CASOS REALES: El affaire Timberland-Remmore

Zapatos recuperados

Remmore debió cancelar fianza millonaria para rescatar mercancía decomisada

Durante el desarrollo del caso Remmore-Timberland, el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Área Metropolitana de Caracas ordenó el embargo de toda la mercancía en posesión de Remmore, así como la maquinaria y equipos de trabajo. En total fueron decomisados 20.000 pares de zapatos identificados como Timberland, encontrados en las instalaciones fabriles de Valencia.

Recientemente, los dueños de Remmore pudieron recuperar tanto los zapatos retenidos, como la maquinaria y materia prima. Pero antes debieron pagar una fianza de 400 millones de bolívares. La empresa nacional se comprometió a eliminar la marca Timberland del calzado recuperado, para poder comercializarlo.

Pica y se extiende

Los conflictos en torno a la marca Timberland no han terminado. Cuando ha transcurrido poco más de un año de las disputas con Remmore, Bentata Hoet, representante legal de The Timberland Company en Venezuela, presentó una nueva demanda por el uso ilegal de los signos distintivos de esta organización. Pero esta vez en contra de Elias Sport, C.A, fabricante y comerciante de calzados con sede en el centro de Caracas.

Como en el caso anterior el tribunal encargado de decidir el caso, Juzgado Octavo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Area Metropolitana, decidió a favor de la empresa estadounidense.

En consecuencia prohibió a Elías Sport fabricar, publicitar, vender y distribuir artículos distinguidos con las marcas Timberland y Mareland, así como la etiqueta circular con la figura del árbol.

La decisión fue adoptada por la jueza Olga Fortoul de Grau, quien tomó en consideración la condición de notoriedad internacional de Timberland, la cual fue ratificada anteriormente por varias instancias públicas en Venezuela y otros países de América Latina.

El artículo 104 de la Decisión 344 del Acuerdo de Cartagena dio la base legal para tomar la decisión. Esta parte de la norma establece que el registro de la marca confiere a su titular el derecho de actuar contra cualquier tercero que sin su consentimiento utilice sus signos distintivos.

Zapatos Prestados

Más de 20 mil pares de Timberland piratas nacionales fueron embargados por la marca estadounidense original

Timberland Company, la auténtica propietaria de la marca Timberland, se apersonó en Venezuela para reclamar sus derechos. Calzados Renmore comercializaba hasta hace poco una línea de calzados que ostentaba la marca de manera claramente ilícita.

El caso es que Renmore registró en 1986 la marca, pero con una hache (h) intercalada luego de la primera letra, es decir, Thimberland. “A pesar de ello comenzaron a fabricar el producto bajo el nombre de la marca original, sin la h, con la cual se registraron originalmente”, expuso a PRODUCTO Carlos Domínguez Hernández, abogado del escritorio jurídico Bentata & Hoet, que representa en Venezuela a Timberland Company.

En realidad, Thimberland habría sido registrado por Miguel Cascarano, presidente de Renmore, como un particular. Tres intentonas frustradas anteceden al caso. Una vez alcanzado el éxito, Cascarano traspasó su propiedad intelectual a nombre de Renmore.

Según los representantes del mencionado escritorio jurídico, las conversaciones con Renmore se ejecutan desde hace más de seis años, lapso en el que se intentó persuadir a la empresa a que desista de fabricar material con esta marca, de la cual no tienen autorización alguna para explotar.

“Si Renmore fabricase el producto con la h intercalada como les corresponde, aunque no muy legítimamente, pues el parecido fonético con la Timberland original es muy grande, no habría mayores problemas”, dijo Domínguez. Claro, la piratería del caso estaría suficientemente expuesta.

El caso es que el fabricante nacional utilizó incluso el arbolito –el logotipo simboliza un bosque, que es lo que significa la palabra inglesa timberland– que distingue a la marca en más de 60 países donde se comercializa. Por ello, los apoderados en el país se presentaron en la codemandada Proveeduría de Calzados Timberland, en el centro comercial Plaza las Américas, donde esta denominación comercial era notoria, y procedieron al embargo de mercancía infractora. No sólo rodaron zapatos Timberland, también correas y artículos que ostentaran la marca.

Pero el episodio int/enso se vivió en Valencia, donde está la fábrica. Allí el embargo fue de 20 mil pares de zapatos, otra cantidad aún no contabilizada de productos desarmados, algunos artículos extras, así como los troqueles utilizados para la fabricación.

Esta “operación comando”, muy de moda por estos días (ver “Con las manos en la masa”, en esta misma sección), duró casi 22 horas. Una jornada corta, si se toma en cuenta el acumulado de tiempo en que se ha desarrollado el caso.
La intención –especificada en la demanda por uso ilegal de marca– es que no se expenda en ningún sitio el producto nacional, así como evitar la fabricación y publicidad de los productos infractores.

Lo han logrado a medias: si bien es cierto que con el auxilio de instrumentos legales The Timberland Company detuvo la producción, no es menos cierto que una considerable parte de la mercancía ya estaba distribuida en el país.
“Además –retoma el abogado– estamos seguros de que hay unos cuantos galpones repletos de mercancía a los que no hemos tenido acceso”.

De hecho, en cuanto a los comercios que pueblan el país con el Timberland nacional en sus vidrieras, los jurisperitos están prácticamente de manos atadas. Habría que intentar una demanda por cada local, de los cuales ni siquiera se tiene la cifra global. Esto con el agravante de que jurídicamente el grupo de tiendas se constituye entre los llamados “adquirientes de buena fe”. Ellos, en realidad, no tienen la culpa.

La parte publicitaria también se vio afectada. Los medios en los cuales publicaba sus avisos el Timberland venezolano –”Chimberland”, como le llaman algunos consumidores atentos– fueron visitados por los representantes de la corporación extranjera y, tras una consiguiente instalación del tribunal respectivo, fueron disuadidos de retirar de sus pautas la publicidad de la mercancía violatoria. El Grupo Editorial Producto vivió la anécdota de cerca, al recibir a los abogados de Bentata & Hoet, respaldados por un documento legal dirigido a la jueza undécimo de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas.

En éste se explica la figura del embargo realizado a la mercancía y la prohibición de publicitar (que acompaña a la de fabricar y producir) la mercancía violatoria.

The Timberland Company, según voceros calificados, no pretende incursionar de buenas a primera en el mercado venezolano. Entre otras desventajas, sus productos resultan costosos al bolsillo nacional. De cualquier manera, la idea es abrirse camino para operaciones futuras, y para ello aspiran erradicar a la marca nacional de la estantería comercial. Los productos aquí fabricados cuestan mucho menos de la mitad del más económico de los originales.

La firma norteamericana factura más de nueve mil millones de pares de zapatos en el mundo. Su facturación total supera 600 millones de dólares anuales, mientras que su inversión publicitaria pico, ejecutada en 1995, se acercó a 26 millones de dólares entre diarios y revistas de todo el globo terráqueo.

Paradójicamente, la publicidad empleada por Renmore en Venezuela (una muestra de la cual ilustra esta nota) instaba al consumidor a comprar los productos Timberland que se le ofertaran para evitar ser estafados en la compra de mercancía de dudosa autenticidad. Cosas veredes.

Revista Producto – 10/09/1998