Venezuela entre los países más caros del mundo para proteger una marca

En diciembre de 2014, el presidente Nicolás Maduro introdujo –vía Ley Habilitante- una reforma de la Ley de Timbres Fiscales, que entró en vigencia en mayo de 2015. Desde entonces se ha dado una serie de irregularidades en materia de marcas, patentes y propiedad intelectual, que se suman al hecho de que los pagos de derechos de registro de marcas y de anualidades de patentes de empresas extranjeras se hace en dólares.

En términos de propiedad intelectual, la Ley de Timbres Fiscales implica una tasa que las empresas le pagan al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) por las actividades que vayan a realizar en el país. Por ejemplo, registrar una marca.

Según la Carta Magna, en estos ámbitos debe darse el mismo tratamiento a una empresa venezolana que a una extranjera. Se trata de un principio de igualdad y no discriminación. Con la reforma hecha a dicha ley los venezolanos pagan en bolívares las tasas, pero las empresas extranjeras pagan en dólares.

Hay un agravante, y es que la referida ley establece que en el caso de un tipo de cambio múltiple (como en Venezuela) la tasa se calculará con el tipo de cambio más bajo (10 bolívares por dólar). Esto es, la empresa extranjera debe dividir lo que paga una empresa venezolana, entre 10 bolívares, para calcular la tasa. El SAPI habría recibido un monto aproximado de 4.284.285 dólares en un año calendario, dijo una fuente vinculada al mundo de la propiedad intelectual que prefiere mantener su nombre en reserva.

– El gobierno tras los dólares –

¿Cuál es el trasunto político? “El Gobierno está buscando obtener dólares. Si Coca Cola, por ejemplo, hacía 20 gestiones de marcas en Venezuela, ahora solo hace una. Este es el efecto boomerang de la reforma en cuestión”, indica la fuente.

El consultado denuncia que el SAPI es una de las 3 peores oficinas de propiedad intelectual en todo el mundo. “Desde siempre, desde la cuarta república, ha sido ineficiente, nunca ha habido una política de incentivo de la excelencia a partir del conocimiento”, asegura. Siempre ha habido insatisfacción de los usuarios, expone. No obstante, la economía venezolana era suficientemente fuerte como para que las empresas extranjeras siguieran operando en el país pese a las deficiencias.

Desde 2015 para acá “sigue funcionando mal, pero ahora es caro, y además caótico”, precisa el informante. Está entre los 3 servicios de propiedad intelectual más caros del mundo, y además no estaba preparado para migrar la tasa a dólares, por lo cual todo es muy caótico, indica.

La fuente recuerda que para lanzar un producto en Venezuela, las empresas extranjeras hacen un estudio de mercado, y los respectivos cálculos de la estructura de costos. A la luz de la migración de las tasas a dólares, estamos ahora entre los 3 países más caros del mundo para proteger una marca.

Otra fuente al tanto, que también prefiere mantener no ser identificado, presume que podría haber irregularidades administrativas detrás de esto, sin llegar a afirmarlo de manera contundente.

Muchos titulares de derechos para acogerse a las nuevas regulaciones y pagar sus tasas en dólares, pagaban al SAPI en dólares a través de Citibank. Hay dos modalidades: pagar directo a Citibank afuera, o en Venezuela en dólares al SAPI a través de los representantes legales.

Cuando se paga la tasa, hay un lapso predefinido –habiéndose cumplido todos los trámites-, para dar una respuesta por parte del SAPI. Lo que está sucediendo es que el SAPI no está en capacidad operativa de conciliar las cantidades acreditadas, por lo cual no da garantía de que el cliente pagó, y se crea una especie de limbo.

Existe una situación de incertidumbre total, ya que la cuenta bancaria en el Citibank (NYC) donde el SAPI recibía los fondos fue cancelada, y -por ende- las transferencias bancarias que hacen los interesados, están siendo devueltas.

– Cifras millonarias –

Desde mayo de 2015 se presentaron un total de 18.060 solicitudes de marcas, de las cuales aproximadamente 4.070 fueron formalizadas por titulares extranjeros. Si se concediera 70% de esas solicitudes (porcentaje bastante conservador), habrían de cancelarse 2.849 tasas de registro con un valor unitario de 885 dólares, con lo cual al SAPI le ingresarían 2.521.365 dólares únicamente por este concepto.

Se presentaron (desde mayo de 2015) 1.046 solicitudes de patentes, de las cuales 996 le corresponde la titularidad a empresas extranjeras. Con cada solicitud de patente, es obligatorio el pago de la primera tasa anual de mantenimiento, también conocida como anualidad, cuyo valor para empresas no domiciliadas en Venezuela es de 1.770 dólares. En consecuencia, al SAPI le habrían ingresado por concepto de pago de anualidades de patentes la cantidad de 1.762.920 dólares, señala la fuente.

Si se toma en consideración que en 2015 se han podido conceder alrededor de 2.849 registros de marcas a empresas extranjeras, trasladando esos mismos números al año 2016, en el presente año se han debido renovar al menos esa misma cantidad de registros de empresas no domiciliadas en Venezuela.

Suponiendo que únicamente la mitad de esos registros fueron renovados por sus titulares, abonando la tasa correspondiente de 1.770 dólares, al SAPI le ha podido ingresar la cantidad de 2.520.480 de dólares por concepto de renovaciones de registros de marcas en un año calendario.

Fuente: El Estímulo